viernes, 31 de enero de 2014

De La Visita a Barcial



Visita a la Ganadería de Barcial, San Pedro de Rozados, Salamanca.



Viernes, 17 de Enero de 2014, durante toda la semana ha estado lloviendo sin descanso, el barro y los charcos inundan el camino que se abre desde la carretera principal del término municipal charro de San Pedro de Rozados, y que lleva a "Barcialejo", donde pastan los machos de la mítica ganadería de "Barcial".

Novillo de Barcial

Aparcamos bajo una encina, intentando resguardarnos del viento que sopla con fuerza en la dehesa salmantina, mientras esperamos la llegada de Don Jesús Cobaleda, hijo de Don Arturo Cobaleda, quienes con su trabajo mantienen viva la llama del Encaste Vega-Villar en esta ganadería.


Toro de Barcial


El de Vega Villar es un encaste único resultante del cruce realizado por Don José Vega en 1910, de un semental de Santa Coloma, de casta Vistahermosa, con vacas de Veragua, de casta Vazqueña.


Don José Vega era un gran aficionado taurino de El Escorial, cuya pasión era ser ganadero, y lo consiguió mediante la adquisición de vacas de Veragua, famosas por su bravura y por su pelaje, compradas al XV Duque de Veragua, Don Cristobal Colón y Aguilera, y la compra al Conde de Santa Coloma, de un Utrero de nombre Cuchareto, y posteriormente de dos erales más.


Nacen de este modo unos toros que los aficionados conservarán en la memoria como los "patasblancas", debido al nombre con el que los bautizaría Don José de la Cal y Segura, por ser su característica fenotípica más común.



Son toros de poca alzada, pero de espectacular cornamenta. Presentan estos animales una cabeza más bien chata y un morrillo prominente. Sus extremidades son un poco cortas, la grupa redondeada y la cola considerablemente finas. De carnes prietas, cabeza chata y con mucha cara, infunden respeto al instante. Con multitud de pelajes, cuyas capas más características son las berrendas y las ensabanadas en negro, dándose también en colorado y en cárdenos. Las manchas blancas dan lugar a ejemplares calceteros, luceros, coliblancos, aldiblancos, facados, caretos, bragados...


Novillo de Barcial

Las hembras de este encaste suelen ser más pequeñas de tamaño y peso que la media de la raza de lidia. También suelen contar con muy poca alzada y se caracterizan por ser considerablemente cortas de tronco y extremidades. En cambio sus encornaduras, al igual que las de los machos, son espectaculares, siendo muy finas y predominando las acapachadas, corniveletas y cornidelanteras.


Siempre vigilante este novillo de Barcial

Siguiendo con la historia del encaste, cuatro años después, los hermanos Francisco y Victorio Villar, adquieren la ganadería y se llevan a Zamora. Los hermanos Villar eran famosos por su escrupulosa selección, lo que llevó a bautizar el encaste como Vega-Villar. Victorio venderá su lote a José Encinas, mientras que su hermano Francisco Villar conservará la ganadería más de una década, hasta que la venda a D. Arturo Sánchez Cobaleda en 1928.


Seriedad en su máximo esplendor


Junto a su hijo Antonio, ganadero consorte, Don Arturo instala sus reses en Terrubias y seguirá al frente de la ganadería hasta 1942, año de su muerte, continuando sus herederos con su labor hasta 1950, cuando se divide la ganadería en 5 lotes para los hermanos Ignacio, Manuel, Pilar, María y Jesús Sánchez Cobaleda. Sería este último quien anunciaría bajo el nombre de Barcial.


Vigilando por el rabillo del ojo


En los años 60, cuando Don Arturo Cobaleda hereda la ganadería, esta se encuentra en auge. Los toros Vega-Villar sn toros muy apreciados por la afición y cuentan con el apoyo de las máximas figuras de la época, que no dudaban en lidiarla, desde Bienvenida, pasando por Aparicio, Litri, o el Cordobés, siendo habituales en las grandes plazas.


Los reyes de la dehesa

Aunque ya por aquel entonces empiezan a surgir voces críticas con el peso de los patasblancas, como aquel 18 de mayo de 1960 en Las Ventas, donde hubo aficionados descontentos porque la corrida de Barcial había dado un peso medio de 490 kilos, y eso que se trataba de un cartel de lujo, con Manuel González, Antonio Ordóñez y Curro Romero, nada menos. 


Sin perdernos de vista

Poco duraría el descontento en Madrid, pues apenas 1 mes después, el 19 de Junio, Gregorio Sánchez, que compartía cartel con Murillo y con Bienvenida, finalmente tiene que matar solo toda la corrida de Barcial. La crítica es unánime con la gesta del diestro de Toledo y con los toros charros, un auténtico espectáculo que acaba con 7 orejas tras ciento dos lances con el capote y ciento ciencuenta muletazos, y el maestro saliendo a hombros por la Puerta Grande despojado de alamares, caireles y machos.


Tomando un merecido descanso

Con el cambio de las exigencias en el peso, impuesta por algunos personajes con oscuros intereses, comenzó el ocaso de los patasblancas, toros que no soportan un peso y un volumen muy grande sin ser sacados de tipo. Además, los toreros de mayor renombre empiezan a exigir cada vez menos casta y trapío, lo que condena definitivamente a la ganadería, cuyos toros siempre se caracterizaron por ser terriblemente encastados y por su bravura en el caballo. Tampoco ayuda la fama de "terroríficos" que los toros de Don Luciano Cobaleda, primo de Don Arturo, tienen. Y por si fuera poco, los patasblancas de Barcial, tras aumentar en tamaño, tambiém se vuelven más broncos.


Ligeramente bizco 

No será hasta 1977, cuando Barcial vuelva a Madrid, con una novillada que pasa la prueba con buena nota. Pero ya la suerte estaba echada. Los ochenta no son una buena década para la ganadería que lidia apenas en Madrid. 4 toros en el 82, novilladas en el 87 y en el 89, y una de rejones en el 88. Igualmente malos son los noventa, acudiendo muy poco a Madrid y alejándose de las plazas importantes de España.


Atento desde el cerro

Por esto si fuera poco, la invasión por parte del encaste Domecq de las plazas españolas, y la vergonzosa actuación de la Administración Pública en lo referente a las cuestiones sanitarias, así como la marginación de Europa hacia el ganado de lidia, llevan a este encaste a una situación desesperada.


Unos tios con mucha leña


Muchos son los que han tirado la toalla ante la dictadura de los figuras y su monoencaste. Unos directamente han llevado toda su ganadería al matadero, otros se han deshecho de las reses de sus antiguos encastes y han optado por comprar lo de Domecq. Sin embargo en Barcial siguen confiando en poder mantener este increible encaste, que tantas y tantas tardes de gloria ha dado a toreros y ganaderos, y tanto han hecho disfrutar a los aficionados.


Uno de los 54 novillod de Barcial



Mientras que en España se denosta a este tipo de encastes, en Francia se mantiene viva la llama del "Torismo", y como no podía ser de otra forma, los Patasblancas son toros tremendamente apreciados. Es en Francia donde más se valoran las buenas características de este encaste. No deja de ser paradójico que sean los franceses los que nos señalen el camino para proteger la Fiesta y la diversidad de encastes. Es el modelo francés el que deberíamos adoptar, ya que es absolutamente fundamental contar con la opinión de los aficionados, algo que en España no ocurre, y por eso se ha impuesto la dictadura de unos pocos.





Continuando con la historia de la ganadería, a mediados de los 90 otro romántico de estoso toros, Don Victorino Martín, compró a Barcial 83 vacas y un semental, y bajó el nombre de "Monteviejo", viene criando Patasblancas en su finca extremeña.  También compró reses de Urcola, otro encaste en momentos complicados.





Y hasta hoy, que nos encontramos por tierras charras disfrutando de las inmejorables vistas que ofrece el ganado de bravo en las dehesas, donde viven a cuerpode rey, a la espera de volver a recuperar el sitio que merecen en las plazas españolas de primera categoría. Los patasblancas son por derecho propio, unos animales que hay que proteger. Un tesoro genético de la cabaña brava española que no puede ser relegado a tan precaria situación por la dictadura de unos pocos y la estupidez de unos muchos.

 
Midiendo fuerzas







Gracias a dios, parece que entre tantas nubes de tormenta, asoman rayos de esperanza, y la tan ansiada carta verde ya es una realidad, lo que permitirá a la ganadería, lidiar en Francia, donde es sin duda una de las favoritas del aficionado. A esto hay que sumarle la buena acogida en los festejos de rejones que tienen estas reses. Esperamos de corazón que el viento vuelva a soplar a favor de los Patasblancas de Barcial.


Por último, agradecer a mi amigo José Igancio Cascón, por posibilitar esta visita y por su siempre atenta disposición, y al ganadero Don Jesús Cobaleda, por el excelente trato y por el tiempo dedicado. Espero volver pronto.












lunes, 7 de octubre de 2013

De La Última de Feria de Otoño


Paseíllo en Las Ventas




Lleno absoluto en la plaza de toros de Las Ventas, ni un alma cabía para asistir a esta última tarde de la Feria de Otoño. Y es que la expectación era máxima, dado los protagonistas que se daban cita en ella. De un lado, los albaserradas de Adolfo Martín, toros siempre queridos por la afición venteña. De otro lado, Ferrera, Castaño y su extraordinaria cuadrilla, pero sobre todo Iván Fandiño, maestro de Orduña y torero de Madrid. 

Abría la tarde un toro cárdeno de 497 kilos, muy en saltillo, veleto y de nombre Escribiente. Adolfo Marín presentó una corrida muy desigual, con una clara diferenciación entre los tres primeros y los tres segundos.
Muy Asaltillada, algunos se taparon por la cara.

Primer cárdeno de la tarde
Ferrera lo saludó en el centro, y estuvo firme con el capote, dejando muestras de torería y sobre todo, asentando las bases de lo que sería la faena.

Ferrera con la capa

Ya en el caballo, el toro se arrancó a su primera vara tomando un puyazo trasero, Mal, muy mal estuvo el varilargo Alonso Sánchez, que se llevó como es costumbre el tradicional “qué malo eres” que desde el 7 y parte del 6 se les dedica a los caballistas con poca pericia.

Arrancándose al caballo
Ferrera parando al morlaco
Como es ya habitual en el extremeño, se lanzó a poner banderillas. En el primer par el torero comenzó tarde el viaje. En el segundo Ferrera salió  desde el tercio y se fue a buscar al toro al centro, pero acabó cruzándose al pitón derecho. El tercer par lo colocó en el tercio entrando hacia dentro. Esos alardes de parar al toro con la mano en la testuz no es que no me gusten, es que me ofenden, y más cuando el animal va justito de fuerzas.
Ya en la faena de muleta, empezó con la izquierda en el centro, pero el toro, ya casi sin fuerzas, le protestaba y se paraba. Con la derecha tampoco hubo suerte, el Adolfo se quedaba en el embroque y le echaba miradas que infundían como mínimo respeto. Algún susto dio por los arreones de valor del extremeño, que venía a lo que venía, a aprovechar su oportunidad en Madrid. Pero poco o nada había ya en ese toro. Terminó con una estocada casi entera.

Arrastrando el hocico
El segundo de la tarde fue un toro cárdeno bragado y meano, de nombre Baratero y con 496 kilos según la tablilla. La ilusión que crea la cuadrilla de Javier había hecho que al romper el paseíllo parte de la afición pidiese que salieran a saludar, pero los que salieron fueron los diestros. En fin, esas cosas extrañas que tiene la tauromaquia. Era un toro veleto, estrecho de sienes y con el que Javier Castaño no se acabó de sentir cómodo en el capote.

Baratero
Picando trasero

Ya en el tercio de varas, Tito Sandoval no tuvo la suerte de cara picando caído y trasero.

Cierto es que nadie hace la suerte hoy en día como él.

Por ello este tipo de errores no se tienen en cuenta cuando las cosas se hacen bien y con disposición.







Por eso esta año ha supuesto la consagración definitiva de la cuadrilla de Javier Castaño.

Esto ha supuesto que en todas las ferias toristas haya entrado el Salmantino en los carteles, sobre todo en Francia, donde este tercio cobra la importancia que realmente tiene y que en España no se le da.



En banderillas, David Adalid se llevó la ovación de la afición antes de poner el primer par tras la cogida en Nimes. Y es que Adalid es mucho Adalid. Colocó dos pares de órdago por el derecho, y su compañero

Adalid en su primer par
Fernando Sánchez, otra joya al servicio de Castaño, hizo gala del paso marcial que tanto le caracteriza y colocó un par soberbio.

Fernando Sánchez
Desmonterando

Ovación cerrada para ambos toreros de plata, que desmonteraron.

También destacar a Marco Galán con la capa, soberbio como siempre y un quite a la verónica de Fandiño.

Contar con una cuadrilla así es un lujo y veremos cuánto dura esta unión, en vistas de la falta de éxitos de Javier Castaño.




Llegados a este punto, el toro se apagó con una vela y no quería pelea. Castaño lo intentó por el izquierdo, pero se paraba constantemente. No humillaba y calamocheaba en exceso.

Por el derecho tampoco iba la cosa, no pasaba ni a rastras, y solo le quedaba la opción de matarlo. Y tampoco estuvo fino con los aceros, problema que se repite con demasiada frecuencia. Tras un pinchazo y un feo bajonazo, mató en el segundo descabello.


El tercero de la tarde, el más pequeño de la corrida, era un toro negro entrepelado bragado y meano. Dio en la báscula 475 kilos y respondía al nombre de Murciano.

Saliendo de toriles
Un toro cornipaso y que rozaba lo mínimo exigido en Madrid. Desde el inicio manseó constantemente y no quería saber nada de la faena. En el caballo no se le vio, y cuando entraba, salía suelto. Banderillas tampoco quería el Adolfo.

Toro de Adolfo Martín

Llegados ya a la faena de muleta, Iván se armó de paciencia y torería para sacarle algo al animal. Buscó siempre la rectitud en el cite, siempre con la verdad y la pureza por delante. Pero no había nada de dónde sacar.

Por el izquierdo iba con la cara por arriba y por el derecho no tenía un pase. Voluntad y tesón para cuajar algunos muletazos, pero sin que hubiese transmisión alguna.



A la vista de esto, se fue Iván a la espada, pero se atascó en un mar de desesperación, quizás por verse perdiendo otra oportunidad de abrir la Puerta Grande en Madrid, de lo poco que se le resiste al de Orduña.
Las prisas y los nervios no son buenos compañeros en ninguna profesión, pero menos en la de torero.



Ya en el ecuador de la tarde y sin haber visto nada importante, salió el cuarto toro de la tarde. Madroñito se llamaba el astado negro entrepelado de 566 kilos, alto de agujas y que hacía el segundo del lote de Ferrera. Con el capote el extremeño anduvo fino, buscando en todo momento al toro, capotazos sueltos sí, pero cargados de emoción. Estiló verónicas y chicuelinas.

El toro con más kilos de la tarde y que resultó el mejor





Mal picado el toro en el tercio de varas protagonizado por Dionisio Grilo, tercio del que ya nadie quiere hablar, bien por desconocimiento, bien por complejo o vaya usted a saber qué. Muy bien Antonio sacando al toro del caballo y haciendo el quite, algo que hace tiempo que no se veía.

En banderillas de nuevo se arrancó Ferrera, sacando el capote en el primer par y poniéndolo en suerte. En el segundo fue por dentro y acabó cogiendo el toro el capote, y es que entre tanto efectismo se acabó perdiendo Antonio que marró el par poniendo primero una y la segunda al relance. En el tercer par quiso salir del charco en el que se estaba metiendo y ahí se fue al hilo de las tablas y poniendo al quiebro, lo que le valió el reconocimiento del público.

Ferrera luciéndose en exceso en banderillas
En la muleta Ferrera se arrancó a torear al natural con la derecha, sacó buenos derechazos muy templados y algunos naturales de bonita factura, toreando por bajo. El manso animal ayudó con una embestida lenta y dejándose de menos a más. Bajo mi punto de vista le faltó profundidad, pero fue una faena bien trabajada.




Falló en su primer encuentro con el burel, y cobró una buena estocada en su segundo intento a la que acompañó posteriormente de tres naturales antes de que el toro cayese a los pies del diestro colocado sobre el estribo.

Petición mayoritaria y concesión de una oreja que algunos protestaron, los menos, todo hay que decirlo.

Y es que en estos de los toros es casi imposible poner a todos de acuerdo.

Paseando con orgullo su triunfo

Carpintero
De quinto hizo Carpintero, un toro cárdeno de 515 kilos con el que debía batirse el cobre Javier Castaño.

No tuvo suerte en su lote el leonés, aunque salmantino de adopción, que no estuvo cómodo con ninguno de sus dos toros ni tuvo recursos para superar las dificultades que presentaban.

No se dejó el toro ni un capotazo.



Para colmo de males tampoco hubo suerte en el tercio de varas, fallando Sánchez en el puyazo. No era la tarde.

No fue la tarde de los varilargos de la cuadrilla de Castaño

Menos mal que ahí andan siempre dispuestos Fernando y David, David y Fernando, para arrancar la ovación de la afición ante la pureza de sus pares de banderillas. Y eso que Adalid falló su primer par, algo inédito y de lo que acabó desquitándose al instante. Sánchez no se quedó a la zaga y de nuevo el coso venteño pidió el saludo de ambos banderilleros.


En la muleta no tenía nada que hacer Javier, no tenía un pase el descastado Adolfo, que ya desde el inicio había dejado claro que esto no iba con él.

Por si fuera poco tampoco estuvo fino en la suerte suprema, dos pinchazos y media estocada, y lleva ya una racha preocupante. Esperemos que para la temporada que viene haya dado un giro al asunto.

Desesperación de Castaño al que no acompañó el lote
Cerró la tarde Iván Fandiño con un cárdeno oscuro de 534 kilos y de nombre Madroño. Un toro andarín pero reservón, que no se vio en el capote.

Madroño
Tampoco en varas Pepe Aguado estuvo fino, y además el toro tampoco quería pelea. No hubo lucimiento en banderillas ni de Lara ni de Jarocho.

Por no haber no hubo ni en la muleta. El toro embestía a media altura y sin fuelle alguno. Fandiño, bien colocado, se jugaba los mulsos en cada muletazo que le sacaba al animal. Todo empeño y pureza, pero si no hay toro, difícilmente se pueden hacer las cosas. Algunos momentos al natural pero sueltos, todo sin ligazón, y sin poder transmitir la emoción a los tendidos. 

Fandiño exponiendo
Comentaba alguno al finalizar la tarde, que ese toro era de haberse lanzado a él con la muleta en la izquierda, que era el pitón, y haberle sacado 3 o cuatro series (si es que las tenía). A toro pasado todo es más fácil. Lo cierto es que Iván expuso, lo intentó y se la jugó tragando con embestidas muy feas de un animal que no tenía un ápice de casta ni fuerza.

Tarde de decepción tanto por las expectativas creadas sobre todo con Iván Fandiño, como por el pobre juego de los toros que trajo Don Adolfo Martín a Madrid. Mucha leña no esconde la ausencia de casta y la falta de trapío de alguno de los toros.

Lo mejor, el lleno absoluto en pleno Octubre. 24.000 personas dándose cita en Las Ventas para despedir la Feria de Otoño, y todo esto, sin figuras de postín. Ni falta que hace.

Plaza de toros de Las Ventas

lunes, 30 de septiembre de 2013

Sobre la novillada concurso en Las Ventas

Novillada concurso de ganaderías en la Plaza de toros de Las Ventas que ponía fin al ciclo de encastes necesarios para la Fiesta. Habrá gente que desprecie este tipo de festejos, con el vago razonamiento de la dureza o las complicaciones que puede presentar este tipo de encastes, pero esto es así señores, nadie dijo que fuese fácil, y por supuesto, la posibilidad de poder disfrutar de algo que no sea Domecq, siempre es un placer para el aficionado, por no hablar del apoyo que debemos prestar a aquellos ganaderos que se atreven, a día de hoy, a seguir preservando estas sangres contra viento y marea.

Tarde que amenazaba con lluvia y que finalmente se convirtió en noche bastante fresca y con un molesto aire que helaba la plaza. Tarde donde estaban anunciadas reses de las ganaderías de Juan Luis Fraile (Graciliano-Santa Coloma), Sánchez Cobaleda (Vega-Villar), José Joaquín Moreno de Silva (Saltillo), Manuel Quintas (Vicente Martínez - Jijón), Paloma Sánchez-Rico de Terrones (Clairac-Gamero Civico) y La Interrogación (Coquilla-Santa Coloma), para los novilleros Francisco Pajares (Extremadura), Jesús Fernández (Cataluña), que hace su segundo paseíllo este año en Madrid, y Alberto Escobar (Madrid). Y una tarde que finalmente quedó desierta de ganador por decisión del jurado, un año más.

Novillo de Juan Luis Fraile
Entrando al caballo
Abrió la plaza un negro Graciliano de Juan Luis Fraile y de nombre Garbancito. Un novillo encastado, serio y duro que presentaba ciertas complicaciones y sin gana alguna de humillar. 

Entró 3 veces al caballo, de menos a más, entre lo distraído de la primera vara a emplearse con cierta gana en la última que se arrancó de lejos. 

Anduvo bien Paco María, que se llevó el reconocimiento de la afición. En banderillas resultó protestón y siempre con la cara alta. 

Ya en la faena de muleta, entre los derrotes, el viento y la muleta muy atrás, el de Fraile se acabó orientando y dejando momentos de mucha tensión. Finalmente tras un primer pinchazo, cobró Francisco Pajares una estocada tendida.

Pajares con el Graciliano de Fraile
En segundo lugar salía un precioso novillo de Sánchez Cobaleda, una pintura que fue ovacionada nada más salir por la puerta de chiqueros, y con razón. Qué emocionante es ver un Vega-Villar en Las Ventas. De nombre Batanerillo. Negro bragado, lucero y calcetero, bien armado y astifino, de lámina muy similar a La de aquellos toros de Luciano Cobaleda que eran símbolo de casta y que sembraron el pánico a mediados de la década de los 70.

Imponente arboladura del Patasblancas


En la pelea en el caballo

Manso encastado y con fiereza. Estuvo muy vivo en el inicio, atendiendo como un poseso a los toques, pendiente de todo y de todos, aunque echando las manos por delante. 

En varas se empleó bien en su primero puyazo, algo trasero, pero se desentendió en el resto, hasta el punto de tener que colocarlo en varias ocasiones, e incluso tener que ir Manuel Bernal a él pasando la raya. 

En la muleta, el imponente patasblancas se complicó, y fue desarrollando cada vez más peligro, ante la faena sin demasiado sentido que planteaba Jesús Fernández, más voluntarioso que cabal. Es de agradecer el pundonor pero si no va acompañado de lógica, acaba ocurriendo lo que ocurrió, Fernández lanzado por los aires. Suerte que no lo cogió bien. Y es que si algo va mal, acabará peor. Y así fue a la hora de matar, ya que tras un feo espadazo se hizo un lío en el descabello. 

Recuerdo de aquellos toros de Luciano Cobaleda


Novillo de Moreno Silva
Hizo de tercero un cárdeno Saltillo de Moreno Silva que rebasaba los 500 kilos según la tablilla y que respondía al nombre de Morisqueño. 

Le tocaba lidiarlo a Alberto Escobar. En el caballo el animal anduvo distraído, siempre derrotando y saliendo suelto. 

No hubo mucha más historia en el resto. En banderillas siguió con la misma tónica de desidia, para llegar al último tercio sin fuerzas. 


No se empleó demasiado el saltillo


El manso y descastado novillo tuvo una faena de muleta absolutamente anodina, con un Escobar muy precavido, que acabó con una estocada trasera y tendida.

Distraído durante toda la lidia
En cuarto lugar salió un imponente novillo de Manuel Quintas. Pelotera se llamaba el berrendo en negro aparejado, de gran caja y seriedad y poderoso por delante, que fue ovacionado de salida. 

Precioso Martínez de Quintas

Como un obús iba aunque salía suelto de los lances. Pintaba bien la cosa, y se especulaba con su triunfo hasta que en un garrafal error, hizo que el novillo acabase arreando al caballo en la querencia. Para colmo el varilargo se ensañó incomprensiblemente con el animal.  

A pesar de todo el despropósito y el castigo, el de Quintas tomó hasta un tercer puyazo, aunque ya se había perdido cualquier opción.

Berrendo propio de este encaste

Pésima actuación de Pajares en la dirección de la lidia, que se prolongó en la muleta con una eternidad de pases sin sentido ante un animal que calamocheaba en sus embestidas y que ya no tenía nada que ofrecer tras un vergonzoso tercio de varas. 

Por si fuera poco, estuvo mal con los aceros. Alguno pitos para el novillero y aplausos para el animal en el arrastre, en reconocimiento a lo que pudo ser y no fue. 



Ya sin fuerzas por el abuso del varilargo
Gamero-Cívico línea Clairac
Fumisto se llamaba el quinto novillo de Paloma Sánchez-Rico. Negro listón chorreado era este Gamero Cívico de preciosas hechuras y que tuvo el reconocimiento de la afición de salida. Esto cambió pronto tras ver cómo salía suelto de los lances y cómo buscaba tablas. Se arrancó de cerca en su primera entrada a caballo y volvió a por la segunda tras salir suelto, quedándose sin picar en esta con buen criterio del varilargo. Una última vara muy bien ejecutada por Antonio García, permitió ver al novillo cumplir un mínimo en el caballo. Se dolió en banderillas y en la muleta anduvo parado y reservón, siempre mirando. Protestaba y se defendía con violencia el de Terrones, que no permitía un pase. Fernández volvió a estar valiente, y esta vez, poco o nada podía hacer ante un ejemplar así.

El último novillo de la tarde fue el de la Interrogación, ganadería salmantina de encaste Santa-Coloma línea Coquilla. De nombre Potrero, el de más kilos de la tarde, este negro novillo tenía fuerza y repetición. 

El novillo de la tarde
Peleando en varas
Se arrancó hasta 4 veces al caballo, de menos a más, apretando en el peto abajo. Cada vez desde más lejos, como en la tercera, en la que empotró al caballo en la barrera, como también sucedería en la cuarta, donde empujó con fuerza hasta desmontar. Perdió un poco de fuelle en banderillas, y ya en el último tercio, Escobar, que carece de la experiencia y el conocimiento para lidiar un animal así, se sentó en el estribo y acabó llevando al novillo directamente a impactar en las tablas de forma muy fea. 

A pesar de eso, el novillo se repuso sacando a relucir la casta con unas embestidas por el izquierdo, que el novillero no sabía cómo afrontarlas. Tampoco por el derecho pareció entenderlo y tiró de espada en cuanto tuvo la mínima ocasión. Novillo desaprovechado totalmente. Claro, que tampoco se le puede echar la culpa al chaval, el más joven de la terna. Cuentan que la empresa había ofrecido esta tarde a novilleros más curtidos que aspiran a ser figuras por la vía rápida, y que rechazaron rotundamente el tener algo que ver con estos encastes.

Por último, hay que agradecer a los ganaderos y los veedores la selección de los novillos, todos perfectamente presentados y un referente de sus encastes. Los aficionados se merecen más tardes como estas, donde poder disfrutar de la variedad que ofrece el campo bravo y donde poder echar un capote a aquellas ganaderías que con tanto esmero, dedicación y sufrimiento crían estos hermosos animales.